Se trataría, lo que creo muy seductor y quizá decisivo, de forzar [vencer] los obstáculos siempre presentes, para ampliar sin interrupción los límites de lo posible
] P.N [
A ver:
poeta es quien inspira y no tanto quién está inspirado ] P.E [
La idea de volver a verla, y de saber que sabía, y de saber que nadie más sabía lo que habían hecho tan francamente, tan sucintamente, tan deleitablemente, menos de seis horas antes, era más de lo que podía soportar nuestro amante novicio. Y el caso es que éstas no son las mariposas que dibujó a su esposa Vera, que se las dibujó sí, aunque sus favoritas sí eran las Polyommatus. Y el ensimismamiento que le producía coleccionar lepidópteros es similar al que le producía Vera, el enamoramiento como atención o manía, y que nada tiene que ver con San Valentín.
parecen décadas y a la vez yo tengo la sensación de venir viviendo cada día por otros días Es decir una especie de supervivencia al tiempo que me rebasa Al acecho de los días tras el cristal húmedo Las horas vitrifican los días Y agazaparse frunciendo el entrecejo queriendo mover algo a mí ]m o v e r m e t e[ o eso o los días tres días tres Donde nada lo nunca ni es afirmar que sí
Te sientas y alcanzas una posición clara Por un momento te sientes cómodo Podrían pasar tormentas y el lugar más resguardado y la postura más precavida los encontraría en este bar y cafetería a la vez
50. Soñé que después de la tormenta un escritor ruso y también sus amigos franceses optaban por la felicidad Sin preguntar ni pedir nada Como quien se derrumba sin sentido sobre su alfombra favorita
el emigrante por gusto: en 1876, Robert Louis Stevenson conoció a la norteamericana Fanny Osbourne, once años mayor que él, y prototipo de la ‘nueva mujer’: independiente, separada y con dos hijos. Cuando Fanny regresó a Estados Unidos, Stevenson, pese al escándalo familiar y a su ya precario estado de salud, decidió seguirla y casarse con ella. Tomó un barco de emigrantes en Glasgow y cruzó el Atlántico. Y Stevenson que vivió poco, sólo 44 años y quizá por eso, porque enfermó de tuberculosis a los 8 años, quizá por eso entendía mejor la vida y emigraba por amor y defendía a los ociosos y sabía sobretodo, que ‘no hay que tomarse muy en serio a uno mismo’
Nada es original Robe de cualquier lugar que resuene inspirador o abastezca su imaginación Devore cine antiguo, cine nuevo, música, libros, pigmentos, fotografías, poemas, sueños, conversaciones aleatorias, arquitectura, puentes, signos-en-la-calle, árboles, nubes, cuerpos de agua, luz y sombras…
Se trataría, lo que creo muy seductor y quizá decisivo, de forzar [vencer] los obstáculos siempre presentes, para ampliar sin interrupción los límites de lo posible
] P.N [
A ver:
poeta es quien inspira y no tanto quién está inspirado ] P.E [
La idea de volver a verla, y de saber que sabía, y de saber que nadie más sabía lo que habían hecho tan francamente, tan sucintamente, tan deleitablemente, menos de seis horas antes, era más de lo que podía soportar nuestro amante novicio. Y el caso es que éstas no son las mariposas que dibujó a su esposa Vera, que se las dibujó sí, aunque sus favoritas sí eran las Polyommatus. Y el ensimismamiento que le producía coleccionar lepidópteros es similar al que le producía Vera, el enamoramiento como atención o manía, y que nada tiene que ver con San Valentín.
parecen décadas y a la vez yo tengo la sensación de venir viviendo cada día por otros días Es decir una especie de supervivencia al tiempo que me rebasa Al acecho de los días tras el cristal húmedo Las horas vitrifican los días Y agazaparse frunciendo el entrecejo queriendo mover algo a mí ]m o v e r m e t e[ o eso o los días tres días tres Donde nada lo nunca ni es afirmar que sí
Te sientas y alcanzas una posición clara Por un momento te sientes cómodo Podrían pasar tormentas y el lugar más resguardado y la postura más precavida los encontraría en este bar y cafetería a la vez
50. Soñé que después de la tormenta un escritor ruso y también sus amigos franceses optaban por la felicidad Sin preguntar ni pedir nada Como quien se derrumba sin sentido sobre su alfombra favorita
el emigrante por gusto: en 1876, Robert Louis Stevenson conoció a la norteamericana Fanny Osbourne, once años mayor que él, y prototipo de la ‘nueva mujer’: independiente, separada y con dos hijos. Cuando Fanny regresó a Estados Unidos, Stevenson, pese al escándalo familiar y a su ya precario estado de salud, decidió seguirla y casarse con ella. Tomó un barco de emigrantes en Glasgow y cruzó el Atlántico. Y Stevenson que vivió poco, sólo 44 años y quizá por eso, porque enfermó de tuberculosis a los 8 años, quizá por eso entendía mejor la vida y emigraba por amor y defendía a los ociosos y sabía sobretodo, que ‘no hay que tomarse muy en serio a uno mismo’
Nada es original Robe de cualquier lugar que resuene inspirador o abastezca su imaginación Devore cine antiguo, cine nuevo, música, libros, pigmentos, fotografías, poemas, sueños, conversaciones aleatorias, arquitectura, puentes, signos-en-la-calle, árboles, nubes, cuerpos de agua, luz y sombras…
A veces por la calle uno encuentra cosas insospechadas! discos de vinilo en la basura, collages de carteles de conciertos de hace dos años que resisten los cambios climáticos, pintadas filosóficas, pintadas no filosóficas ("victor es hidiota" por ejemplo...) o una exposición de arte urbano que cambia cada semana en la fachada de un edificio en obras en la calle Magdalena con Luis Vélez de Guevara en Madrid.
CONTACTO: lagaleriademagdalena@gmail.com